Un estudiante me preguntó: ¿todas las personas tienen cultura? ¿O solo aquellos que dominan lenguas extranjeras o tocan instrumentos musicales y van al teatro y a la ópera?
¡Absolutamente todas las personas tienen cultura! Le respondí. Hablen la lengua que hablen o sean fanáticas del cuarteto o de la música clásica.
Me resonó mucho su pregunta, ya que confundimos a veces a la frase “tener cultura” con la de “ser cultos”.
Todas las personas tienen cultura, porque somos seres humanos y la cultura nos fue dada desde la cuna para sobrevivir. Sin los valores y sin saber hacer cosas esenciales para la vida no podríamos sobrevivir. También saber cómo comportarnos en un grupo, como trabajar mejor, cuando vestirnos de qué manera, como cocinar etc. es parte importante de nuestra cultura.
Somos la única especie de la naturaleza que llega al mundo casi sin ninguna capacidad de supervivencia. Solo somos capaces de respirar y alimentarnos, pero con lo que nos ofrecen nuestros padres y madres, ya que si somos bebés no podemos salir a comprar comida y cocinar.
La familia entonces nos da nuestra “primera” cultura. La aceptamos sin discutir, ya que necesitamos de su protección y de sus saberes.
Luego con el paso de los años su enseñanza es más compleja, nos dan un conocimiento cultural y social. Nos mandan a la escuela, nos enseñan a convivir con nuestros compañeros, nos enseñan a tener amigos etc. Allí empieza un mundo cultural nuevo, el de la escuela donde aprendemos himnos y otras palabras del idioma materno, que no aprendimos en casa. Es un idioma que aun tiene partes complejas que debemos comprender con ayuda de nuestros maestros y maestras. También tomamos contacto con otras personas y su mundo, el de los compañeros y compañeras de clase. Luego vendrán los trabajos o los estudios superiores, los compromisos sociales, se formará una pareja y quizás una familia y paso a paso, vamos creciendo y ampliando nuestros horizontes culturales.
El estudiante me volvió a hacer una pregunta interesante: ¿Entonces todas esas influencias culturales van formando nuestra identidad? ¡Claro! Le respondí y esa identidad se va transformando a lo largo de nuestra vida por las influencias que vamos teniendo. Si nos toca vivir en el extranjero y aprendemos quizás el idioma o los valores culturales de otro país, aunque sea latinoamericano y hablen castellano, debemos adaptar nuestro mapa de culturas y eso nos transforma.
Por eso cuando hablamos de cultura tenemos que entender, de qué estamos hablando. Es mucho más que los valores básicos que nos da nuestra familia y es mucho más que los gustos musicales que vamos adquiriendo, es un mundo que se va transformando en nuestro interior a medida que avanzamos en nuestra vida y vamos transitando diferentes lugares y situaciones.
Entonces tenemos que tener en cuenta en primer lugar nuestra cultura familiar, esa es la base. Luego se suman los valores y saberes culturales que vamos “adoptando” en el transcurso de la vida y todo eso sumado, forma nuestra identidad cultural. Todas las personas sin salir del país o de la provincia, transitan todo el tiempo espacios interculturales. Muchas veces sin darnos cuenta se generan relaciones interculturales, por ejemplo, si una hermana o hermano, se casa con una persona extranjera y el cuñado o la cuñada es de otra nacionalidad, ya tenemos una relación intercultural en nuestra propia familia.
También en el trabajo nos relacionamos constantemente con personas de distintas profesiones. Muchas de ellas tienen una formación diferente a la nuestra y hablan otro “idioma profesional”, lo que complica un poco la comunicación y la relación. Por ejemplo, si somos un médico o una médica hablamos entre personas con esa formación el mismo idioma profesional. Pero si de pronto hay que hacer un trabajo conjunto con alguien que estudió ingeniería en sistemas y viene del mundo de la computación, ya se nos se complica más la comunicación.
Entender cómo se compone nuestra cultura y la de nuestro prójimo nos ayuda a usarla conscientemente para mejorar nuestras relaciones interculturales. Y como ya vimos no necesitamos salir del país para tener este tipo de relaciones.
¡Tenemos que buscar los puentes que nos conecten con los demás y la cultura es el puente principal!